
Entre la impasibilidad y
una fuerza de furia extraña,
la oigo, la oigo sobre mis cejas
cada vez mas fuerte y violenta
mientras yo, la que escribe
se torna paciente en la tranquila nube
espesa e iluminada del día mañanero
en esta, la mañana invernal en
medio e inicio; justo al comienzo del verano
ayer te odié y te amé, como en la despedida
imaginada
como el retorno a la infancia
¿a donde iremos a parar? a donde
se dirije el vientre vacío?
en que mancha leopardezca iremos a dormir?
en que sábanas de hotel medio limpio medio sucio nos
iremos a enrredar?
dime la hora y el día , el color de la pintura
del arbol donde firmar la celosía,
la mensajera agonia, el dulce nectar abejunezco
con el que brindaremos un final
para estrechar la mano temblante antes
de lanzarte a la muerte y yo al mar.