
Una mañana en el paseo vertigoso de una micro vieja por las callecitas interminables del puerto, y al suyo frente, los barquitos rojo y amarillo adornando de cual banderines el cementerio...desparramados allí, montados al mar violento
subidas y bajadas entre los edificios apretados,
mi sombrero y guantes pegados al paquetito de papel, donde cargo tu regalo de cumpleaños...
y tu mi querido, de pantuflas y pies desnudos te presentas ante el jardín húmedo y desmembrado, frente a la reja baja ...donde esperas que el frio, endurezca tus rasgos
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